Es la pregunta que se hacen casi todos los operadores con los que hablamos: ¿el streaming va a acabar con la televisión por suscripción? La respuesta honesta, mirando lo que pasa en los municipios de Colombia y no solo en las capitales, es que no. Pero sí la está transformando de fondo, y los operadores que van a seguir creciendo son los que entienden tres cambios que ya están ocurriendo.
Cambio 1: la televisión ya no depende del cable
Durante décadas, ofrecer televisión exigía una planta de cable propia: cabecera, red coaxial o de fibra, acometida a cada casa. Esa infraestructura era la barrera de entrada y, a la vez, el foso que protegía al cableoperador.
IPTV y OTT rompieron esa regla. Hoy la señal puede viajar sobre cualquier red de datos y llegar a un decodificador o a una aplicación. La consecuencia es doble:
- Para el cableoperador clásico, el foso se hizo más pequeño: ya no es el único que puede llevar televisión a su zona.
- Para el proveedor de internet (ISP), se abrió una puerta que antes estaba cerrada: puede sumar televisión a su oferta sin construir una red nueva.
Esto no significa que la red de cable haya perdido valor —controlar la calidad de punta a punta sigue siendo una ventaja real—, sino que la televisión dejó de ser un negocio de infraestructura para convertirse en un negocio de servicio. Y en un negocio de servicio gana quien atiende mejor, no quien tiene el tubo.
Cambio 2: el streaming reordena las expectativas, pero no elimina la televisión lineal
El streaming cambió lo que un hogar espera de la televisión: catálogo a demanda, sin horarios, en cualquier pantalla. Pero conviene mirar con cuidado qué está pasando en realidad, porque la narrativa de "todo el mundo se pasó a las plataformas" describe mucho mejor a Bogotá que a un municipio de veinte mil habitantes.
Hay tipos de consumo que siguen siendo lineales por naturaleza: la música de fondo en la cocina, el canal infantil que se deja puesto, la película que ya está empezada un sábado, las noticias y los eventos en vivo. Son hábitos de "encender y dejar", no de buscar y elegir, y a las plataformas de catálogo les cuesta reemplazarlos.
Además, en buena parte del país el streaming choca con una realidad práctica: datos limitados, conexiones irregulares y presupuestos ajustados. Para muchos hogares, la televisión que entrega el operador local sigue siendo la opción más simple y más económica.
El cambio real no es que la televisión lineal desaparezca, sino que el operador deja de ser solo un transportador de señal y se convierte en un agregador: paquete de televisión e internet, una aplicación para ver en el celular, y una parrilla de canales licenciados que la gente enciende todos los días. Lineal y a demanda conviven; el operador que ofrece ambos es el que se queda con el hogar.
Cambio 3: la regulación abrió la puerta y la ley cerró la trampa
Dos movimientos regulatorios están redefiniendo quién puede operar y cómo.
Por un lado, la prestación del servicio de televisión cerrada quedó habilitada de manera general: ya no hace falta una concesión larga e individual, sino la incorporación en el Registro Único de TIC. La barrera de entrada bajó, y con ella aparecen más operadores pequeños y formales en municipios donde antes no había nadie. Lo explicamos en nuestra guía sobre las diferencias entre televisión comunitaria y cableoperador.
Por el otro, la presión contra la piratería de señales ha subido: los titulares de contenido están acudiendo a la Dirección Nacional de Derecho de Autor y obteniendo medidas contra operadores que retransmiten sin autorización, como documentamos en el caso sobre la lucha contra la piratería.
La combinación es reveladora: entrar es más fácil que nunca, pero operar con contenido sin licencia es más riesgoso que nunca. La formalidad dejó de ser un costo para convertirse en una ventaja competitiva frente a quienes compiten con señales pirata y precios artificialmente bajos.
Qué pierde y qué gana el cableoperador
Lo que pierde es claro: el monopolio de la infraestructura en su zona. Un ISP puede ofrecer televisión; un operador nacional puede llegar con una app.
Lo que gana es menos obvio, pero más valioso: en un mercado donde la tecnología se iguala, la diferencia la hace el servicio. Y ahí el operador local tiene ventajas que un gigante nacional no puede copiar: conoce a sus suscriptores por el nombre, resuelve un daño el mismo día, y arma su parrilla pensando en cómo suena y qué ve su municipio. Frente a un operador nacional que atiende por un call center, el local compite —y gana— por cercanía.
Cinco movimientos para un operador que quiere crecer
- Empaqueta televisión con internet. Es la decisión de mayor impacto en retención y en ingreso por hogar; lo desarrollamos en empaquetar TV con internet.
- Lleva tu televisión a la app y a IPTV sin abandonar el cable. Usa la red donde ya la tienes y la aplicación donde cablear no sale a cuenta. No es una cosa o la otra.
- Arma una parrilla licenciada y relevante. Cine, infantil y música son los géneros que la gente enciende a diario y los que más retienen. Y todo debe estar autorizado: es tu blindaje legal y comercial. Cómo escoger al aliado correcto lo cuenta la guía sobre cómo elegir tu proveedor de canales.
- Apuesta por la continuidad técnica. En zonas donde la conexión falla, que la televisión siga funcionando es una ventaja enorme; hay canales que siguen al aire aunque se caiga el internet.
- Formalízate y hazlo visible. La licencia y el contenido autorizado ya no son trámites: son argumentos de venta frente a la competencia informal. Si estás arrancando, el orden correcto está en cómo montar tu operación desde cero.
Y para las programadoras
El otro lado del mercado también se mueve. El canal lineal sigue vendiéndose a operadores —y en Colombia hay cientos de ellos—, pero ese mercado atomizado exige lo que siempre exigió, ahora con más fuerza: un enlace comercial serio, validación legal y una cartera bien gestionada frente a cada operador del país.
Cómo lo vemos desde IMD
Llevamos más de seis años trabajando con operadores de todos los tamaños en municipios de todo Colombia, y lo que vemos no es un sector que se apaga, sino uno que se reorganiza alrededor de quien presta mejor servicio. La parte de contenido de ese futuro —canales licenciados de cine, música e infantil, con respaldo legal, cobertura nacional y soporte permanente— es lo que ponemos nosotros. La red, la app y la relación con tus suscriptores las pones tú.
¿Estás pensando cómo posicionar tu operación para lo que viene? Cuéntanos sobre tu proyecto y lo miramos juntos.